Vaya por delante que este breve e improvisado artículo está exento de cualquier tinte político ni va dirigido contra uno u otro partido y/o ideología, es más, permítanme poner en duda que los que actualmente están en la oposición fueran capaces de gestionar la situación de una forma más eficiente que las personas que actualmente nos están gobernando.

Estas líneas van más allá, es una reflexión que hago en alto, y no soy ni el primero ni el último que ha escrito o escribirá al respecto, pero ya va siendo hora de que en este país se muestre un mayor respeto por la gente, y más concretamente, por los profesionales que nos dedicamos al sector legal, laboral, de asesoramiento o de gestión pura y dura.

A las puertas de que se refrende (o ya refrendado, dependiendo de cuándo se lea) el nuevo acuerdo para la prórroga, extensión, o llámenlo como quieran, de los ERTE, ya está bien de que se haga a última hora y sobre la bocina. Y esta crítica la hago también extensible tanto a la patronal como a los agentes sociales, no sólo a nuestra clase política.

Ya está bien de que hasta el último momento no sepamos a qué nos vamos a enfrentar, qué le vamos a poder decir a nuestros clientes, los cuales, como es lógico, te preguntan preocupados qué va a pasar cuando se acaben los ERTE, qué opciones van a tener, qué van a tener que gestionar. Ejemplo claro de lo dicho, la más que famosa cláusula de salvaguarda del empleo, que espero que algún día alguien nos explique de una vez su funcionamiento.

Ya está bien de que, cuando intentas informarte, ni desde la propia Administración, probablemente como consecuencia de hacer las cosas cómo se están haciendo, sepan orientarte en una u otra dirección.

Ya está bien de la falta de coordinación dentro de la propia Administración: si llamas al SEPE, si logras contactar, te dicen que eso no es un tema suyo, que es un tema de Seguridad Social; si llamas a la Tesorería, que no saben nada, que hasta que salga el nuevo Boletín Red ellos no saben nada y, como mucho, que envíes un Casia. Ojo, que con esto no estamos señalando a los funcionarios ni de uno ni del otro, los cuales, en el fondo, estoy convencido de que lo pasan igual de mal que los que estamos al otro lado al no poder darnos soporte o aclarar nuestras dudas.

Ya está bien de que hoy tengamos dos BOE, el oficial y el oficioso. Probablemente mucha gente ya sabrá a qué me refiero cuando hablo del BOE “oficioso”.… efectivamente, el Boletín Red. Si nos pusiéramos a analizar las diferentes entregas del mismo nos daría para unos cuantos artículos, algo que, obviamente, no haré ¿Para qué quieres un sudoku, un cubo de Rubik o jugar al ajedrez si ya tienes la “V”, la “W”, el “058” el “A4”, el “C7”… y así hasta el infinito? ¿Cuál será la próxima combinación, la “A+” o la “A++” como si de un electrodoméstico se tratara?

Para finalizar, no me quiero olvidar, y espero y deseo a quien le corresponda ponga los máximos recursos en ello, del vergonzoso abuso que algunas empresas han hecho y siguen haciendo de los ERTE. Estamos totalmente de acuerdo en que esta situación nos ha afectado a todos, y a ver cómo salimos, si es que salimos; a todos nos ha pillado por sorpresa, incluso hubo fases en las que todos nos hemos visto superados por las circunstancias, pero entre eso y la picaresca “cuasichusquera” (y perdonen por el palabro que me acabo de inventar) hay un fino velo que a algunos no les cuesta demasiado traspasar.

Quien haya tenido la paciencia de leer estas líneas, algo que le agradezco, podrá pensar que tengo una visión apocalíptica de la realidad, y no es así, más bien la definiría como realista, pero como siempre es mejor ver el vaso medio lleno que medio vacío, llenemos esta otra mitad, así no ha lugar a duda que, con esfuerzo y colaboración, tarde o temprano esta situación se superará, aunque por desgracia los hay que se han quedado por el camino.